Poema sobre el perdón 

Fue sin querer. 

          Fue como un error de juicio. 

          Fue como una desconsideración. Una desconsideración total, aunque no absolutamente total. 

          Pedimos disculpas por lo que decimos. Por lo que hacemos. Pedimos disculpas por lo que no hacemos. 

          Pedimos disculpas por haber estado en el lugar correcto en el momento correcto, en el lugar equivocado en el momento equivocado, en el lugar correcto en el momento equivocado y en el lugar equivocado en el momento correcto. Nunca fue esa la intención. Ninguna de esas cosas fue intencionada, no tenía que pasar así. Nuestra intención era ser respetuosos. Ser un escudo. Ser una espada. Nuestra intención era mostrar previsión, aguante e integridad. Nuestra intención era disfrutar. 

          Pero no tenéis humor. Ni pizca para una cosa como esa. 

          Somos personas. Nosotros no nos comprendíamos a nosotros mismos como II nos comprendíais vosotros. Vosotros nos comprendíais a nosotros y nosotros tu-vimos un lapsus y se anotó en nuestra cuenta. No teníamos intención de herir a nadie. Asumimos la culpa. Por la fractura de nuestra relación. Por el error de juicio. Por la falta de humor. Somos nosotros los que no somos divertidos. 

          Si nuestras excusas han molestado a alguien, pedimos disculpas. No teníamos mala intención. Nuestra intención no era herir a nadie. Somos sinceros. Profundísimamente sinceros. Pedimos perdón y pedimos disculpas y pedimos excusas.

           Y nos vemos en el tribunal. Nos vemos ante un juez. Discutimos el asunto en una trastienda llena de humo y llegamos a una solución común. Tú me perdonas que actuara contra los deseos de tu madre. Yo pido perdón por actuar contra los deseos de tu madre. 

          Ahora todos están reconciliados. 

          Nos reconciliamos pero nuestras madres no se hablan. Nuestras madres se reconcilian contra nuestros deseos. Nuestros padres se convierten en mediadores. Nuestros hermanos buscan venganza y nuestras hermanas lloran sobre la almohada. Se burlan de nuestros hijos. Nuestras parejas no consiguen trabajo. Nos vemos forzados a abandonar el municipio. Nos vemos forzados a abandonar el país. Huimos del país y pedimos excusas públicamente. Hemos cometido un error, decimos. Es esta generación. Es esta sociedad. El municipio y las multitudes. Lo hemos aprendido en la televisión. Lo hemos leído en un libro. Lo hemos aprendido en internet. Hemos fallado a internet. Hemos fallado a la televisión. 

          En el fondo tenemos que saber que no somos malos. ¿No es así? En el fondo quienes nos conocen saben que no somos malos. ¿No es así? En el fondo dicen que no somos malos. Les oímos decirlo. 

          Pero ya no se puede confiar en nadie. 

          No pedimos disculpas para que restituyan nuestro honor. No restituyen nuestro honor. Nunca hicimos nada por conservarlo. Pedimos disculpas porque es justo. Porque sentimos vergüenza. Deshonrados. Lo más justo sería que nos hi-cieran confesar nuestra culpa ante el juez del distrito, confesar nuestra culpa ante el juez del tribunal supremo y confesar nuestra culpa ante dios todopoderoso. Nadie perdona como dios todopoderoso. Pero no es perdón loque deseamos. Sería deshonesto y nosotros no somos deshonestos. Decimos de verdad todo lo que decimos. En lo más hondo y con absoluta sinceridad. Lo decimos desde lo más hondo del corazón. Perdona. Tienes que perdonar. No soportamos perdones. No soportamos no pedir perdón.          

          La vergüenza es asfixiante. La reprimenda es ensordecedora. No. Un nudo en la garganta. 

          Estamos en pie. Somos hombres. Somos seres humanos. Somos personas. Pedimos excusas. Lo sentimos y no lo lamentamos. Nuestra culpa es nuestra y confesarla no es ninguna vergüenza. Our bad. Esto se repetirá. No si lo arreglamos.

          Esta vergüenza no se tiene solucién, es nuestra vergüenza. Esta vergüenza no tiene solucion ninguna. La aceptamos. Solucionada. Renovada. Tienes que solujonar nuestra vergüenza. La cuidaremos.

          Esta es nuestra culpa. Lo sabes.

          Perdónanos tal como somos. Lo sabes.

          A nuestros deudores.

          Trato hecho. :-(

Nadie muestra tanta humildad en su vergüenza y si alguien muestra tanta humildad en su vergüenza pedimos disculpas.

          Solo pretendíamos ser graciosos. Ese fue nuestro error de juicio.

          Por una cosa u otra no pensábamos que alguien pudiera tomarselo a mal. Fue un total malentendido por nuestra parte. Nuestro error de juicio. Pedimos disculpas, o al menos yo, si tú no eres hombre para hacerlo. Si he herido a alguien no fue adrede. No fuiste tú, fui yo. Tú nunca has hecho nada para ganarte algo así. Nunca has hecho nada que yo recuerde. Nunca pediste disculpas. Yo pido disculpas.

          Sin preámbulos.

          Sin rodeos.

          Sin más.

          Contra los deseos de mi madre. Contra los deseos de los presentes. Yo pido disculpas aunque tú no me perdones, aunque tú no pidas perdón. Tú no me escuchas a mí pero yo pido disculpas. No me protejo. Soy mala persona. Hay algo dentro de mí. Me pasa algo. Un diablo en mi interior. Un diablo me acosa. Demonios. Demonios de diablo. 

         Lo lamento. Como lo oyes. 

         Evidentemente yo estoy dispuesto a perdonar pero tú no. Pero no espero que tú estés dispuesto a perdonar, no hace falta, yo perdono sin más. Yo perdono sin que tú estés dispuesto a perdonar, aunque yo lo lamente. Tú perdonas sin que yo pida perdón. Yo perdono y tú perdonas pero los tribunales ven el caso con otros ojos. Los tribunales nos reconcilian en el perdón pero la opinión pública es otra cosa. A mí me expulsa. A ti te expulsa. Nos encontramos en el páramo. Comparamos nuestros libros y nos rendimos cuentas. Nuestras madres son de otra opinión. 

         Uno tras otro pedimos perdón. 

         Uno tras otro. Hacemos penitencia. Nos reformamos. Reconocemos. Uno tras otro. La salvación no puede acabar aquí. La salvación ha de continuar. Esto es violencia y la violencia concierne a las leyes. Las leyes son incapaces de propor-cionar la salvación y entonces nos toca a nosotros. Como a otros. Alguien ha de recoger el guante por los desamparados. Si no somos nosotros, ¿quién, entonces? Pedimos clemencia, pedimos perdón y conseguimos restituir nuestro honor si no hay nadie que se ocupe de que la justicia se vea satisfecha. De que nada quede al margen. Sin fallos. Sin arrugas. 

         Nadie que cierre el balance de la contabilidad, nadie que se ocupe de que todo cuadre. 

         Excepto nosotros. 

         Etcétera etcétera. 

Translation: Enrique Bernárdez-Sanchís